La “Cargola del Cap de Creus” podría estar extinguiéndose de su única localidad ibérica

Finaliza el proyecto de estudio de este endemismo del sur de Francia y el Cap de Creus

Fig1: Área de distribución de Eordium foetidum (L.) L’Hér. La mayoría de localidades se encuentran en el sur de Francia y la única localidad ibérica se mantiene en el Cap Norfeu, una pequeña península rocosa del sur de Cap de Creus

Ya se ha completado los trabajos sobre el terreno y el análisis de los datos recogidos en diversas campañas a lo largo de este año sobre la “cargola del Cap de Creus” (Erodium foetidum (L.) L’Her.), en el marco de un proyecto que ha desarrollado BioSciCat dentro del programa “Irrepetibles”, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto demográfico, y del Departament de Territori i Sostenibilitat, de la Generalitat de Cataluña y la colaboración del Parque Natural de Cap de Creus.


El proyecto ha arrojado luz sobre diversos e importantes aspectos acerca de la biología y ecología de esta pequeña planta cuyas perspectivas futuras no son nada halagüeñas. La “cargola del Cap de Creus” crece en laderas y cantiles con suelo pedregoso o rocoso, de naturaleza calcárea. En el sur de Francia, por ejemplo, lo hace en los macizos de Cévennes, Corbières, la Clape, Garrigues y las estribaciones del Pirineo oriental. En la península Ibérica su única población conocida reside en el Cap Norfeu, una pequeña península del sureste del Cap de Creus, ocupando un superficie de menos de una hectárea.


Uno de los resultados interesantes ha sido constatar que la de Cap Norfeu es, con mucha probabilidad, la única población Ibérica de la especie, después de resultar infructuosos los esfuerzos para identificarla en 10 localidades del Cap de Creus que, un modelo matemático predictivo elaborado ad hoc, señalaba como potencialmente aptas para alojar la “cargola del Cap de Creus”.


Fig2: Los pulvínulos de la “cargola del Cap de Creus” se secan completamente en verano y al final de esta estación brotan nuevas hojas y elementos florales que se desarrollarán a lo largo del otoño (izquierda). A la derecha se compara el aspecto del mismo pulvínulo en plena primavera (arriba) y al final del verano (abajo).

El característico ciclo vital de la “cargola del Cap de Creus” ejemplariza su adaptación al bioclima mediterráneo. La planta, que crece en forma de pequeños cojinetes o pulvínulos en las brechas de las rocas y entre las piedras, permanece verde durante todo el invierno y empieza a desarrollar las flores al final de esta estación. Adquiere su máximo esplendor en primavera, época en que luce numerosas flores y frutos. Con la llegada del verano y la sequía, las partes verdes de la planta (hojas, flores y frutos) se secan completamente y mueren. Supera así esta época desfavorable, con el mínimo gasto de energía y recursos. Ya al final del verano empiezan a emerger de la cepa leñosa nuevos brotes de hojas y yemas florales que se desarrollarán a lo largo del otoño.


Fig5: Comparación de los recuentos efectuados en 2010 y 2020.
Fig4: Resultados de los trabajos de recuento de individuos. Para ello, el área de distribución se dividió en distintos sectores. El color de cada sector refleja la densidad de individuos. Para cada sector las cifras indican el número mínimo y máximo de individuos (por las incertidumbres derivadas de la identificación de pulvínulos en las imágenes de los acantilados tomadas con un dron).

Pero el resultado que ha suscitado una mayor preocupación ha sido el recuento de efectivos. Los individuos de la “cargola del Cap de Creus” fueron contados directamente sobre el terreno y con la ayuda de las imágenes de alta resolución tomadas por un dron en los riscos y acantilados adyacentes. Este trabajo arrojó la cifra de un mínimo de 4808 individuos. Si no tenemos en cuenta la población de las nuevas localidades halladas en el Cap Norfeu a lo largo de este proyecto (371), resulta que, en diez años, la población ha visto sus efectivos disminuidos en una tercera parte.


La tendencia regresiva deberá confirmarse con recuentos ulteriores, ya que desconocemos la variabilidad interanual en el crecimiento de nuevos individuos. En cualquier caso, las amenazas potenciales más evidentes para la especie, como los incendios forestales, el pastoreo, el progreso de la vegetación leñosa o la presión antrópica no parecen haber sido, durante el último decenio, suficientemente importantes para explicar el declive observado. El cambio climático podría explicar, al menos en parte, este descenso de la población. También se ha reportado una tendencia regresiva en algunas de las poblaciones francesas, según el INPN (Inventaire National du Patrimoine Naturel).


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