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Todas nuestras vidas poseen un color

Las Islas de la Piel Azul

“Las Islas de la Piel Azul” es un homenaje a la frágil belleza de la piel balear, y un tributo a las mujeres y hombres que se fusionaron con la naturaleza de estas islas para fundar en ellas un paisaje de una sensualidad irresistible.

 

A través de él, BioSciCat pretende ayudar a forjar entre los herederos de esta tierra la conciencia de que, la lenta destrucción de esa piel, acabará comportando la desaparición de una estética y una manera mágica y poética de entender la vida.

 

Las Islas Baleares son uno de los últimos reductos en los que han quedado conservadas las esencias más genuinas y atávicas del mundo mediterráneo. Así lo demuestra el hecho de que se hayan convertido en el único rincón de la vieja Europa en el que nunca dejó de resonar el “Canto de la Sibila”, un canto de origen medieval -declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO- que es ya parte del eco y la luz de esa piel azul.

FICHA TÉCNICA

Idea, textos y dirección:  GUILLERMO GARCÍA

Fotografía:  JAVIER BARÓN

Música:  MARIA DEL MAR BONET  (Canto de la Sibila)

Dirección de Producción:  MARGA MANZANO

Producción técnica de filmaciones:  JAUME SOLÉ

Jefa de Producción:  ODA CADIACH

Sonido y montaje:  JAVIER BARÓN 

Distribución y comunicación:  CRISTINA GARCÍA BAYLO

COLABORACIONES

Maria del Mar Bonet (Interpretación del “Canto de la Sibila”).

Discográfica ©PICAP (Derechos álbum “Amic, Amat”).

©MN Films (Producción técnica y artística)

Gobierno de las Islas Baleares (Apoyo y distribución)

AGRADECIMIENTOS

Catalina Massutí, Maria Mas (Servicio de Espacios Naturales)

Yanni Munujos (Management Maria del Mar Bonet)

LA PIEL AZUL

En el imaginario colectivo, dentro y fuera de Europa, la “mediterraneidad” es una de las expresiones paisajísticas y culturales más mágicas y seductoras que se han derivado de la interacción entre la especie humana y la naturaleza. Es, en realidad, una manera ética y estética diferente de comprender la luz, el tiempo, el paisaje, la vida.

 

Entrar en el mundo mediterráneo es como sumergirse en un universo sensorial y vivencial único, que destila la sabiduría vital de las culturas clásicas que lo moldearon pacientemente durante milenios. Ese paisaje sensorial es como una especie de sutil manto, salado y frágil, que lo cubre todo, una piel antigua y azul, cuya delicadeza le confiere una belleza hechizante inexplicable.

 

Las Islas Baleares son uno de los ultimísimos paraísos donde se conservan reductos escénicos en los que, observar esa mediterraneidad esculpida en el paisaje, todavía es posible. La piel balear posee una delicada sensualidad azul, y sobre ella se conservan, todavía hoy, algunas de las expresiones más bellas y sublimes del paisaje mediterráneo.

 

Sin embargo, esos santuarios paisajísticos, cada vez son menos, y su preservación solo será posible si una verdadera conciencia colectiva de profundo respeto se acababa forjando en nuestra sociedad.

La piel balear aún conserva rincones de una sensualidad remota, antigua y azul. Las “Islas de la Piel Azul” es un homenaje a esa belleza, y una advertencia de su extrema fragilidad.

“Las Islas de la Piel Azul” es un ensayo para buscar nuevas fórmulas audiovisuales que permitan llegar al gran público y plantear una verdad tan incómoda, como innegable: el paisaje en el que hemos crecido nos ayuda a comprender quiénes somos, la manera como lo tratamos, también. Ha sido producido con el fin de alertar a los herederos de estas islas, y a todos aquellos que se han sentido alguna vez atraídos por su belleza, de la extrema fragilidad de su piel azul.

MARIA DEL MAR BONET Y EL ‘CANTO DE LA SIBILA’

El “Canto de la Sibila” (Cant de la Sibil·la) es un cántico medieval de origen pagano, a través del cual se evocaban y escenificaban durante la misa del Gallo las profecías apocalípticas que vaticinaban el fin del mundo y el juicio final. Eran anunciadas por las Sibilas, profetisas de la Antigüedad clásica (de Asia menor primero, y de Grecia y Roma después). Su integración musicalizada y teatralizada en la liturgia cristiana cada vez poseía una escenificación más sofisticada, que buscaba aligerar la pesadumbre de las largas ceremonias que en la noche de Navidad se dilataban hasta el alba (el canto del Gallo).

La primera versión musical de la que se tiene constancia data del año 975 d.C.. El canto de la Sibila se extendió a lo largo del medievo por la Europa mediterránea, multiplicándose progresivamente las lenguas en las que era interpretada (latín, occitano, catalán, castellano, etc.) y los territorios en los que se popularizaba (Francia, Italia, Castilla, Navarra, islas mediterráneas, etc.).

Los versos sibilinos acabaron convirtiéndose en un himno popular y un auténtico símbolo de identidad que llegó a resonar en los templos de toda la cuenca mediterránea, hasta que el Concilio de Trento acabó prohibiendo las celebraciones de carácter pagano popular. La fuerte resistencia popular no pudo evitar que el eco del canto de la Sibila se desvaneciese progresivamente en toda Europa.

Efectivamente, se apagó para siempre este símbolo de las lejanas noches mediterráneas, pero quedó acantonado en dos rincones remotos de islas mediterráneas: Mallorca y Cerdeña.

Tras más de mil años, el Canto de la Sibila es hoy un auténtico símbolo de identidad colectiva en el imaginario cultural balear, y su persistencia como cántico popular es una prueba más de que las Islas Baleares son uno de los últimos refugios en los que mejor se conserva la esencia del mundo mediterráneo. No en vano, el año 2010, el Canto de la Sibila fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

"Las Islas Baleares son uno de los últimos reductos donde todavía se conservan las esencias más genuinas y atávicas del mundo mediterráneo.

Así lo demuestra el hecho de que se hayan convertido en el único rincón de la vieja Europa en el que nunca ha dejado de resonar el “Canto de la Sibila”, un cántico que es ya parte del eco y la luz de su piel azul."

El Canto de la Sibila resuena de nuevo en catedrales e iglesias dentro y fuera de las Islas Baleares. Los versos de este canto son, hoy más que nunca, un auténtico himno de las Islas Baleares, algo que sin duda se debe a una voz que se ha convertido en la embajadora universal de esos versos: la voz de Maria del Mar Bonet.

Desde el año 1979, Maria del Mar Bonet ha recitado de manera incesante el Canto de la sibila en templos de toda la geografía mediterránea, alcanzando sin duda las interpretaciones más sublimes de éste himno balear y haciendo que sus notas y versos hayan quedado indefectiblemente unidos para siempre a su voz. Gracias a ella este canto a la mediterraneidad vuelve a sonar hoy en todas las orillas remotas del otro lado del mar balear.

EL PROYECTO

 

Las "Las Islas de la Piel Azul" (The Blue Skin Islands), es un homenaje sensorial en forma de cortometraje a uno de los paisajes más icónicos e irrepetibles del Mediterráneo.

 

El proyecto se enmarca en una estrategia impulsada por BioSciCat cuyo objetivo es promover la preservación de los ecosistemas mediterráneos ibéricos y baleares, partiendo de la convicción de que para ello es necesario construir en nuestra sociedad un pensamiento y una cultura de profundo respeto hacia todo cuanto nos rodea. Por ello, mediante dicha estrategia se pretende alcanzar e influenciar al “gran público” (a toda la sociedad, sin excepción) haciendo uso de la capacidad de seducción que ofrece la comunicación audiovisual en general, y el lenguaje cinematográfico en particular.

 

En este contexto, “Las Islas de la Piel Azul” constituyen la primera producción en formato de microaudiovisual (junto a la serie “It’s Christmas Time in Nature”) de toda una serie que verá la luz a lo largo de los próximos años. Su formato ha sido concebido para ser distribuido principalmente a través de cuñas televisivas, redes sociales, y otros espacios online.

ENFOQUE TÉCNICO Y ARTÍSTICO

 

La estrategia comunicativa del proyecto y el enfoque artístico a nivel cinematográfico, exigía crear un homenaje sensorial a las Islas Baleares de una factura estética sin precedentes, un film, en definitiva, que permitiese trasmitir la extrema sensualidad del paisaje balear, así como subrayar su delicadeza y fragilidad de un modo nunca antes visto.

 

Por ello, pese a tratarse de una obra audiovisual de formato breve (cortometraje), ha exigido una compleja y minuciosa producción técnica y artística en formato cinematográfico 4K ejecutada durante más de dos años.

PRODUCCIÓN Y FINANCIACIÓN

 

El cortometraje ha sido impulsado, producido e íntegramente financiado por la Sociedad Catalana de Ciencias para la Conservación de la Biodiversidad (BioSciCat), si bien ha contado para su producción con el apoyo y la asesoría técnica y artística de MN Films ©.

 

Ha sido posible gracias a las colaboraciones desinteresadas de Maria del Mar Bonet (interpretación del "Cant de la Sibil·la"), y la discográfica Picap© (Derechos del álbum “Amic, Amat”).

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